Vivir con Esclerosis Múltiple

Vivir con Esclerosis Múltiple

En los pacientes con esclerosis múltiple, la actividad física ayuda a mantener la flexibilidad y el equilibrio, promueve la salud cardiovascular y el estado de bienestar y evita las complicaciones asociadas con la inactividad. El ejercicio también contribuye a regular el apetito, el tránsito intestinal y el patrón del sueño.

Cuando la fuerza y la coordinación no están comprometidas, correr, caminar y realizar ejercicio aeróbico son actividades de mucha utilidad. El uso de bicicleta fija también puede ser beneficioso en los pacientes que tienen dificultades para caminar o cuando el equilibrio esté afectado. La natación es especialmente útil para la elongación y el desempeño cardiovascular. En particular, el yoga y el tai chi son eficaces para la elongación y la sensación de bienestar. Los terapistas físicos y ocupacionales lo ayudarán a seleccionar la actividad física más apropiada para usted.

Reducción del estrés

El estrés no puede eliminarse por completo de la vida, pero se puede aprender a manejarlo eficazmente. Sin duda, su reducción le generará sensación de bienestar y mayor energía. Los psicólogos y los trabajadores sociales se han especializado para enseñar programas específicos para controlar el estrés, que pueden adaptar a sus necesidades. Las siguientes son algunas pautas que lo ayudarán a controlarlo:

– Identifique las causas del estrés en su vida y comparta sus pensamientos y sentimientos.

– Simplifique sus responsabilidades y establezca prioridades.

– Intente realizar ejercicios de meditación y relajación.

– Controle sus tiempos y conserve su energía.

– Solicite ayuda cuando la necesite.

– Establezca objetivos de vida a corto y a largo plazo.

– Manténgase lo más activo posible, físicamente y mentalmente.

– Identifique las situaciones que no puede modificar y no pierda tiempo tratando de cambiarlas.

– Conserve ratos del día para las actividades recreativas y trate de mantener el estado de ánimo.

La nutrición

La nutrición adecuada permite maximizar la energía, la sensación de bienestar y la capacidad de recuperación. Una rutina en la dieta también contribuye a regularizar el tránsito intestinal. Aunque no existe un régimen dietario que modifique la historia natural de la esclerosis múltiple, la mayoría de los pacientes se siente bien cuando incorpora hábitos nutricionales favorables. Existen diversas dietas, útiles y fáciles de cumplir, mientras que otras son demasiado restrictivas y poco prácticas.

Suplementos de vitaminas y minerales

A menos que exista alguna deficiencia vitamínica específica, diagnosticada por el médico, la información científica no avala que el aporte de vitaminas o minerales, solos o en combinación, ejerza efectos favorables sobre la evolución de la enfermedad. Específicamente, evite ingerir dosis excesivas de vitamina B6, asociadas con síntomas sensoriales, similares a los de la esclerosis múltiple. Además, debe tener en cuenta que las dosis altas de vitamina A y vitamina D son tóxicas.

Ácido oleico y ácido linoleico

En los pacientes con esclerosis múltiple se ha informado deficiencia de estos ácidos grasos; sin embargo, la información disponible no es concluyente respecto del posible beneficio del aporte de ácido oleico y ácido linoleico, presentes en el aceite de las semillas de girasol y prímula, respectivamente, sobre la frecuencia de las exacerbaciones agudas de la enfermedad. El aceite de semillas de girasol se consigue fácilmente; la ingesta de 2 cucharadas por día le ayudará a mantener los niveles normales de estos ácidos, además de beneficiar el tránsito intestinal.

Cuidados en la piel

Los pacientes que presentan trastornos de la movilidad, contracturas musculares o que utilizan sillas de ruedas pueden presentar lesiones cutáneas por presión, infecciones y lesiones abrasivas. El cuidado regular de la piel reducirá el riego de aparición de estas afecciones y evitará complicaciones, como las úlceras por decúbito. Las zonas de presión del organismo, como los talones, las rodillas, las caderas, los glúteos y los codos, deben controlarse regularmente. Además, utilice protector solar y prendas adecuadas para evitar la exposición al sol (en los días soleados y nublados) y reducir el riesgo de cáncer de piel.

Infecciones del tracto urinario

La vitamina C acidifica la orina y ayuda a evitar el crecimiento de bacterias. El jugo de naranja o los comprimidos de vitamina C son igualmente eficaces. El jugo de arándanos, disponible en preparados sin azúcar, también acidifica la orina. Si presenta mayor frecuencia miccional, sensación de ardor al orinar o dificultades para la eliminación de la orina consulte a su médico, porque podría tener una infección del tracto urinario.

Vacunas

Tradicionalmente, se consideraba que las vacunas actuaban de manera adversa en la esclerosis múltiple porque estimulan el sistema inmunológico. Sin embargo, solo algunas vacunas se asocian con fiebre o complicaciones neurológicas poco frecuentes. La información en conjunto no avala la teoría de que las inmunizaciones agravan la enfermedad. Si su médico le recomienda la aplicación de alguna vacuna, sin duda podrá recibirla sin problemas. En general, se considera que las inmunizaciones deben postergarse en los pacientes que presentan exacerbaciones agudas de la esclerosis múltiple. Incluso, así, los pacientes que requieren de manera urgente ciertas vacunas –contra el tétanos y la rabia, por ejemplo– deben recibirlas. Consulte las dudas con su médico.

Terapia física

El objetivo principal de la terapia física reside en preservar o mejorar la seguridad y la independencia para la movilidad. Las técnicas de entrenamiento motor, los programas de ejercicios para el hogar, el entrenamiento de las personas que cuidan a los pacientes y la utilización del equipamiento correcto son algunas de las estrategias posibles.

El terapista físico le brindará instrucciones para que realice un programa individualizado de ejercicios, sobre la base de sus necesidades actuales y los objetivos futuros. Algunos pacientes se benefician particularmente con la práctica de yoga, el gimnasio, tai chi o el método Feldenkrais, como también con los ejercicios tradicionales, como correr, caminar, andar en bicicleta, nadar o hacer gimnasia acuática. En algunos casos, el paciente puede realizar los ejercicios solo, con algunas modificaciones o sin necesidad de cambios. Por lo general, las actividades más difíciles se realizan con alguna ayuda.

La espasticidad, sobre todo en las extremidades inferiores, es frecuente en los pacientes con esclerosis múltiple; los ejercicios de elongación, realizados a diario, son particularmente útiles para reducir la rigidez. La elongación mantiene o mejora la longitud de los músculos y permite mayor flexibilidad.

Los ejercicios de coordinación mejoran el equilibrio y facilitan los movimientos; la magnitud de la habilidad necesaria varía en relación con el ejercicio, de modo que los programas se adaptan a cada paciente.

La actividad física destinada al fortalecimiento de los músculos facilita el movimiento; los programas siempre se indican de manera individualizada, teniendo en cuenta las actividades cotidianas de cada paciente.

Los ejercicios de la parte superior del cuerpo promueven la flexibilidad y el equilibrio muscular; cuando se realizan de manera apropiada, son aptos para todos los estadios de la enfermedad. Las elongaciones deben realizarse lentamente y mantenerse durante 5 a 10 segundos; los ejercicios pueden hacerse en posición sentada o en la cama. Repita cada ejercicio 5 a 10 veces de cada lado, según su tolerancia.

 

Título Periodístico: Vivir con Esclerosis Múltiple

Título original: Vivir con Esclerosis Múltiple

Autores: UCSF Medical Center, University of California

Fuente: UCSF Medical Center. Living with multiple sclerosis. [1 página]. Disponible en: https://www.ucsfhealth.org/education/living with_multiple_sclerosis/. Consultado Diciembre 5, 2017.