La dieta en la Esclerosis Múltiple

La dieta en la Esclerosis Múltiple

Una pregunta que se hacen los pacientes con esclerosis múltiple (EM) es si los cambios en la alimentación pueden mejorar los síntomas de la enfermedad. Aunque aún no existe una dieta “especial” que alivie los síntomas de la EM, la ausencia o presencia de algunos nutrientes sí puede denotar una diferencia. La mayoría de los médicos recomienda una alimentación sana, reducida en grasas saturadas y rica en fibras, similar a la indicada para la población general por las principales organizaciones médicas. En general, se sugiere aumentar el consumo de frutas y verduras, granos enteros, productos lácteos reducidos en grasa, aves sin piel y pescado, nueces y legumbres. Los productos procesados y con un nivel alto de grasas saturadas deben evitarse. 

Dieta libre de gluten

La dieta libre de gluten funciona en los pacientes con enfermedad celíaca, pero las investigaciones al respecto no demostraron beneficios en aquellos con EM. Varios estudios hallaron que los pacientes con EM no son más propensos a presentar alergias al gluten que cualquier otra persona sin la enfermedad. Entonces, en conclusión, si usted quiere realizar una dieta libre de gluten, puede hacerlo, pero la EM no es una razón para seguir este régimen de alimentación.

Dieta paleo/primitiva

La dieta paleo/primitiva alienta el consumo de carnes magras, nueces y bayas. El enfoque se deriva de la idea de que el cuerpo procesa mucho mejor estos alimentos que los productos modernos y los carbohidratos procesados. Aunque no hay muchas investigaciones en cuanto a los beneficios de esta dieta y la EM, en un estudio pequeño, los participantes que siguieron la dieta durante un año refirieron sentirse menos fatigados que aquellos que no lo hicieron. Sin embargo, la razón no necesariamente tuvo que ser la alimentación, sino el ejercicio y la meditación que el grupo con EM siguió durante todo el estudio.

Dieta mediterránea

La dieta mediterránea es una de las más sanas del mundo y, aunque no es específica para los pacientes con EM, lo ayudará a sentirte mejor en general, pues se basa en un alto consumo de pescado, granos enteros, frutas y verduras, legumbres y aceite de oliva. No hay investigaciones sobre cómo esta dieta afecta a la EM en particular, pero varios estudios demostraron que es buena en general y que puede ayudar a reducir la inflamación.

Dieta Swank

La dieta Swank es muy reducida en grasas. Fue creada por el Dr. Roy Swank, quien en 1970 publicó un estudio que demostró la eficacia de seguir este tipo de régimen; sin embargo, no incluyó un grupo con EM que siguiera la dieta para poder comparar los resultados, por eso es difícil saber si realmente funciona en esta población. La dieta se basa en disminuir el consumo de grasas saturadas a menos de 15 g/día y el de grasas no saturadas a menos de 20 a 50 g al día.

¿Hay nutrientes que ayudan?

Hasta el momento, ninguna vitamina o mineral ha demostrado poder detener la enfermedad pero, según diversas investigaciones, pueden tener algunas ventajas.

Con respecto al aceite de pescado, hay resultados contradictorios. En un estudio pequeño, en el que un grupo con EM tomó una cucharadita diaria de aceite de pescado, con ácidos grasos omega-3 y vitaminas A, D y E, junto con la indicación de disminuir el consumo de grasas saturadas y aumentar la ingesta de pescados y verduras, después de 2 años se observó una menor probabilidad de informar síntomas nuevos o el agravamiento de los anteriores; además, solo el 12% de los pacientes evaluados tuvo recaídas. No obstante, en otro estudio no hubo un beneficio claro en los sujetos que recibieron suplementos con aceite de pescado.

Los ácidos omega-3, presentes en los peces como el salmón, el arenque, la caballa y el atún, reducen la inflamación y parecen seguros para los pacientes con EM.

Los estudios demostraron que los pacientes con EM, que tienen niveles más altos de vitamina D, son menos propensos a las recaídas, pero no hay pruebas de que la administración de vitamina D evite la EM o detenga los síntomas en pacientes que ya tienen la enfermedad. Solo unos pocos alimentos tienen vitamina D, como los pescados y los alimentos fortificados, como el jugo de naranja, la leche y algunos productos alternativos a la leche, como la leche de soja y de almendras. Su cuerpo puede producir vitamina D cuando se expone a los rayos del sol o mediante suplementos.

En cuanto a la vitamina A, un estudio mostró algunos beneficios, aunque se requieren más investigaciones al respecto. El trabajo incluyó cerca de 100 sujetos con EM y un grupo recibió dosis altas de vitamina A durante un año. Aunque no hubo ventajas, en términos de las recaídas y la discapacidad, los participantes asignados a la vitamina A fueron capaces de caminar con mayor facilidad y tuvieron mejor movilidad en los brazos en comparación con los pacientes que no la recibieron. No obstante, no se detectaron ventajas en términos de las recaídas y la discapacidad. Cuando decida tomar suplementos, consulte a su médico, dado que la sobredosis de las vitaminas A y D pueden causar problemas en la salud.

 

Título original: Does Your Diet Affect Your MS?

Traducción: ¿La Dieta afecta su Esclerosis Múltiple?

Autores: WebMD Medical Reference

Fuente: WebMD Medical Reference. Does Your Diet Affect Your MS? [Publicado 2015 Dic 13; consultado 2017 Jul 17]. Disponible en: http://www.webmd.com/multiple-sclerosis/guide/ms-and-diet#2